Mariana Gisela 🇵🇪 vuelve al ASMR luego de denostar a su audiencia

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Existe un patrón que se ha repetido demasiadas veces dentro de la comunidad ASMR hispana: creadoras que construyen completamente su imagen gracias al ASMR, monetizan durante años a través de él, aprovechan la atención, los seguidores y el dinero que genera… y luego, cuando intentan reinventarse y fracasan, vuelven exactamente al mismo contenido que tanto criticaban.

Y quizás uno de los aspectos más irritantes de todo esto no es el regreso en sí, sino la forma en que muchas veces desprecian a la misma audiencia que las convirtió en alguien relevante dentro de internet.

El caso es bastante evidente. Cada vez que Mariana Gisela subía videos relacionados con sus clases de DJ, las vistas se desplomaban brutalmente, rondando apenas las 2 mil reproducciones por video. Mientras tanto, sus videos ASMR siempre se mantenían por sobre las 5 mil vistas, llegando incluso a superar las 250 mil reproducciones.

La diferencia es tan absurda que prácticamente deja en evidencia una realidad incómoda: la gente simplemente no estaba interesada en ella como persona, sino en el personaje ASMR que había construido.

Y eso volvió a quedar demostrado cuando intentó abrir una etapa completamente distinta en Kick, realizando contenido tipo vlog para mostrar su vida diaria y alejarse del ASMR que tanto decía odiar. El resultado fue desastroso. Sus transmisiones apenas alcanzaban unas 50 vistas promedio, un fracaso absoluto para alguien cuya plataforma ASMR supera los 23 mil suscriptores.

Eso confirma algo que probablemente ella misma ya sabía: sus seguidores no llegaron por interés en su vida personal, porque esta no resulta particularmente interesante, destacable ni atractiva como producto de entretenimiento masivo. Llegaron por ASMR. Porque el ASMR era el producto. Era la marca. Era lo que generaba atención, dinero y fidelidad.

Sin embargo, tras cerrar inicialmente su etapa como creadora ASMR, publicó un video en TikTok donde aseguró que durante todo ese periodo se había sentido “muy falsa”, dejando entrever que realmente nunca disfrutó hacer este tipo de contenido y que únicamente lo mantuvo por la exposición pública, la monetización de YouTube y la venta de contenido personalizado.

Pero lo peor no fue eso.

Lo peor fue referirse a sus propios seguidores como “gente muy rara”.

Y ahí es donde aparece la verdadera hipocresía.

Porque sí, los fanáticos del ASMR pueden ser pesados, insistentes, obsesivos, simps o emocionalmente dependientes de ciertas creadoras. Pero también son, probablemente, una de las audiencias más fieles que existen en internet. Son quienes defienden a sus creadoras favoritas en redes sociales, quienes consumen constantemente el contenido y, sobre todo, quienes están dispuestos a pagar dinero real por videos personalizados de personas cuyo principal atractivo suele reducirse a verse bonitas, susurrar frente a un micrófono y construir una falsa cercanía emocional frente a la cámara.

Por eso resulta tan desagradable cuando una persona que construyó absolutamente toda su relevancia gracias a esa audiencia luego decide burlarse de ella, despreciarla o rebajarla públicamente.

Si realmente ya no te gusta el ASMR, entonces retírate con dignidad. Agradece a las personas que te ayudaron a crear una plataforma y continúa con tu vida. Pero criticar a quienes literalmente financiaron tu estilo de vida y después intentar regresar cuando descubres que fuera del ASMR nadie está interesado en verte, es simplemente hipócrita.

Y quizás esa sea la parte más dura de aceptar para muchas creadoras: fuera del ASMR, el interés desaparece rápidamente. Porque el éxito nunca estuvo realmente en ellas como figuras públicas, sino en el producto específico que estaban vendiendo.

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